lunes, 12 de octubre de 2026

De la inteligencia a las capturas: Armenta y Sánchez González frente al crimen en Puebla.

IMPACTO REAL

Por Alejandro Rodríguez

Armenta, Sánchez González y la caída de “El Moco”: el golpe que destapó presuntas complicidades

Hay historias que parecen sacadas de una película. Y lo ocurrido la semana pasada en Zacatlán es una de ellas.

No sé si ustedes ya vieron La captura, la película de Netflix inspirada en las crónicas del periodista Héctor de Mauleón, donde dos policías federales, durante un recorrido de rutina en Sinaloa, terminan encontrándose con Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de los narcotraficantes más buscados del mundo.

Pues algo parecido, guardando todas las proporciones, ocurrió en la Sierra Norte de Puebla.

Resulta que un reporte relacionado con un incidente de tránsito terminó con la detención de Juan Lira Maldonado, mejor conocido como “El Moco”, un personaje que desde hace tiempo estaba en la mira de las autoridades.

Así, lo que comenzó como una intervención aparentemente ordinaria terminó con uno de los objetivos prioritarios de Puebla recluido en el penal federal del Altiplano, con aproximadamente 3 millones 600 mil pesos asegurados y con su caso turnado a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO).

Nada mal para un jueves que parecía transcurrir con normalidad en Zacatlán.

Pero no nos quedemos solamente con la anécdota de cómo cayó.

Porque detrás de esta detención hay varias cosas que vale la pena comentar.

Armenta reconocerá a los policías que detuvieron a “El Moco”

La primera tiene que ver con los policías que participaron. El gobernador Alejandro Armenta Mier destacó su actuación como un acto heroico y anunció que recibirán una recompensa económica.

Y aquí sí hay que reconocer las cosas.

Esos elementos tuvieron frente a ellos a una persona que las autoridades llevaban tiempo buscando y actuaron de tal manera que hoy está a disposición de la justicia federal.

En lugar de quedarse con la clásica fotografía, el aplauso y el diploma, Armenta decidió que hubiera un reconocimiento económico.

Bien por los policías que cumplieron con su deber.

Francisco Sánchez González y los cambios en la seguridad de Puebla

Ahora, hay otro personaje de esta historia del que vale la pena hablar: el vicealmirante Francisco Sánchez González.

Desde que Alejandro Armenta tomó la decisión de poner a un mando de la Secretaría de Marina al frente de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, quedó claro que buscaba cambiar la manera de operar de esa dependencia.

Y aunque las cifras de distintos gobiernos deben compararse con cuidado, hoy hay detenciones y resultados operativos concretos que permiten analizar el cambio de estrategia respecto de administraciones anteriores.

Sánchez González llegó a hacerse cargo de las fuerzas estatales y a coordinar acciones con las corporaciones municipales y las instituciones federales, cada una dentro de sus respectivas atribuciones.

Pero no llegó a un escenario sencillo.

Por el contrario.

El propio vicealmirante ha reconocido que encontró una corporación con problemas internos, servidores públicos que presuntamente pedían moches y mandos que utilizaban su posición para obtener beneficios indebidos.

Lo interesante es que, según ha informado el secretario, esos servidores fueron separados de sus cargos.

Y eso también es parte de combatir la delincuencia.

Porque de nada sirve mandar policías a las calles si dentro de las propias instituciones hay quienes cobran por mirar hacia otro lado.

A Francisco Sánchez González hay que reconocerle que ha puesto sobre la mesa problemas que durante años fueron motivo de rumores, pero que pocas veces se reconocían públicamente con tanta claridad.

Él mismo lo explicó durante la conferencia de este lunes: cuando las autoridades llegaban a determinadas zonas de Chignahuapan o Zacatlán, las organizaciones criminales ya sabían que estaban entrando.

¿La razón?

Las redes de halcones, las cámaras de vigilancia y, según sus propias declaraciones, los funcionarios que presuntamente brindaban protección a esas estructuras.

Las presuntas complicidades que rodeaban a “El Moco”

Y aquí viene lo más delicado.

El vicealmirante aseguró que “El Moco” contaba con una gran cantidad de servidores públicos de distintos niveles que presuntamente le daban protección.

Imagínense nada más lo que eso significa.

Si las investigaciones confirman esas complicidades, estaremos hablando de una estructura que no solamente se sostenía por sus integrantes, sino también por quienes, desde alguna oficina pública, pudieron facilitarle las cosas.

Por eso la captura es importante, pero más importante será saber quiénes lo protegían.

Porque los nombres de esos funcionarios también tendrían que salir a la luz si existen elementos suficientes para llevarlos ante la justicia.

¿Quién sigue después de “El Moco”? El caso de “El Toñín”

Y hablando de nombres, hay otro que no debemos perder de vista.

Antonio Valente Martínez Fuentes, conocido como “El Toñín”.

El personaje del Triángulo Rojo que desde hace años ha sido señalado por las autoridades por sus presuntos vínculos con el robo de hidrocarburos, acusaciones que él ha negado.

Recordemos que Sánchez González ya había hablado públicamente de las tareas de inteligencia y seguimiento relacionadas con este objetivo.

Y ahora que cayó “El Moco”, inevitablemente surge la pregunta:

¿Quién sigue?

No estoy diciendo que mañana vayan a detener a “El Toñín”, porque eso solamente lo saben las autoridades encargadas de las investigaciones.

Pero tampoco podemos ignorar que su nombre ha estado presente entre los objetivos bajo seguimiento de las instituciones de seguridad.

Los 150 objetivos prioritarios de la estrategia de seguridad en Puebla

Hay otro dato que llamó mucho mi atención de la conferencia de este lunes.

El gobernador Alejandro Armenta habló del trabajo realizado sobre 150 objetivos prioritarios durante su administración. Por su parte, la SSP ya había reportado, con corte al pasado 13 de septiembre, la captura de más de 150 generadores de violencia y objetivos prioritarios.

Y eso merece una lectura más amplia.

No estamos hablando únicamente de “El Moco”.

Estamos hablando de distintas operaciones, regiones y estructuras delictivas que las autoridades han venido investigando.

Desde luego, falta conocer cuántos detenidos han recibido sentencia y cuál ha sido el impacto de estas acciones en los delitos que más afectan a la población.

Pero tampoco sería justo ignorar las detenciones que sí se han concretado.

El hermano de “El Moco” podría asumir el mando criminal

Y hay otro asunto que no podemos pasar por alto.

El propio Sánchez González advirtió que, tras la captura de “El Moco”, su hermano podría asumir el control de la organización.

Es decir, detuvieron al presunto dirigente, pero la estructura podría seguir funcionando.

Y aquí está el verdadero reto para el vicealmirante y para todo el aparato de seguridad.

Evitar que lo que hoy se celebra como una detención importante termine convirtiéndose únicamente en un relevo dentro del mismo grupo.

De nada serviría tener a “El Moco” en el Altiplano si mañana alguien más ocupa su lugar y continúa operando en la Sierra Norte.

Por eso habrá que estar atentos a lo que ocurra en Zacatlán, Chignahuapan y los municipios donde estas organizaciones han tenido presencia durante años.

Por cierto, tampoco pasó inadvertido lo que dijo Armenta sobre las complicidades entre gobernantes, empresarios y grupos criminales.

Son palabras fuertes.

El gobernador habló incluso de instituciones que, a su juicio, estuvieron profundamente infiltradas por la corrupción.

Y cuando el propio mandatario hace esos señalamientos, lo mínimo que uno espera es que las investigaciones lleguen hasta donde tengan que llegar.

Sin importar cargos, apellidos o colores partidistas.

Porque una cosa es detener al presunto dirigente de una organización y otra muy distinta es desmantelar toda la red que pudo haberlo protegido.

El reto de Francisco Sánchez González al frente de la SSP

En lo personal, considero que una de las decisiones que más habrá que seguir evaluando de este gobierno es la de haber colocado a un perfil naval al frente de la seguridad estatal.

No por el uniforme ni por los grados que ostenta Francisco Sánchez González, sino por lo que está haciendo con la institución que recibió.

La depuración interna, la incorporación de tecnología, las investigaciones y las detenciones ofrecen elementos para analizar su gestión con seriedad.

Los resultados reportados son relevantes, aunque también será necesario conocer su impacto a largo plazo y compararlos con indicadores equivalentes de los sexenios pasados.

Y en política, como en seguridad, los hechos siempre tendrán más peso que los discursos.

La captura de “El Moco” es uno de esos hechos.

Hay que reconocer el trabajo de los policías municipales y estatales que hicieron posible la detención, así como la coordinación con las fuerzas federales y el seguimiento de las instituciones involucradas.

También habrá que observar si esta forma de trabajar produce resultados duraderos para las familias poblanas.

Porque, finalmente, eso es lo que importa.

Que la gente pueda salir a trabajar, viajar por las carreteras y vivir sin miedo.

Mientras tanto, “El Moco” ya se encuentra en el Altiplano.

Su hermano, según la SSP, podría intentar ocupar su lugar.

Las autoridades mantienen otros objetivos bajo seguimiento.

Y nombres como el de “El Toñín” siguen pendientes en la agenda de seguridad.

Por lo pronto, cayó uno de los que parecían intocables.

Ahora falta ver hasta dónde llegan las investigaciones, quiénes más resultan involucrados y si esta captura es el principio de algo más grande.

La advertencia de Armenta a los partidos políticos rumbo a 2027

Pero antes de cerrar, hay algo que dijo el gobernador Alejandro Armenta que no debe pasar desapercibido, sobre todo ahora que los partidos políticos comienzan a mover sus piezas rumbo al proceso electoral de 2027.

El mandatario volvió a llamar a las dirigencias partidistas a revisar con lupa los perfiles de quienes pretenden convertirse en candidatos. Y lanzó una advertencia que no deja mucho espacio para las interpretaciones:

“Los partidos políticos no pueden ser cómplices de los delincuentes”.

Y vaya que tiene relación con lo ocurrido en Zacatlán.

Porque si hoy se reconoce como un acto heroico la actuación de los policías que hicieron posible la captura de “El Moco”, también vale la pena preguntarse qué responsabilidad tendrían quienes, desde la política, pudieran abrirles las puertas del poder a personajes vinculados con actividades criminales.

Una cosa es que los elementos de seguridad arriesguen la vida para detener a un presunto delincuente y otra muy distinta que, por intereses políticos, alguien termine facilitándole el acceso a un ayuntamiento o a un cargo público.

Ahí está el fondo del llamado del gobernador Alejandro Armenta.

Que los partidos revisen a quiénes postulan, que las autoridades investiguen a quienes presuntamente protegen a las organizaciones criminales y que las capturas no se queden solamente en fotografías y conferencias de prensa.

Por lo pronto, el gobernador anunció que reconocerá económicamente a los policías por su actuación heroica, mientras el vicealmirante Francisco Sánchez González mantiene el desafío de continuar las investigaciones y evitar que las estructuras delictivas se reorganicen.

Y aquí dejo una última reflexión.

De poco serviría que un policía arriesgue la vida para detener a un presunto criminal si después alguien le abre las puertas de la política para darle poder.

Porque combatir a la delincuencia también implica impedir que sus redes de protección encuentren refugio en las instituciones.

Y eso, señores, también será parte de lo que estará en juego en 2027.

Nos leemos en la próxima entrega de IMPACTO REAL.

Reportero

Equipo de redacción Nexa Noticias.